Akiko Sakura, la encarnación de la luz de la luna, lleva en sí misma una belleza frágil pero poderosa. Sus pasos parecían disminuir, cada flor de cerezo cayó también parecía inclinarse. Su cálida sonrisa era la medicina para calmar su corazón, pero cuando desapareció, dejando solo la fría indiferencia, haciendo que todos se sientan temblores.