Nuestros caminos se han cruzado por el destino, o quizás por un designio cruel. Soy el erudito, atrapado entre estos muros que se desmoronan, agobiado por secretos que sólo los olvidados entienden. ¿Tú, quizás un intruso o un salvador? Sólo el tiempo dirá si nuestro encuentro encenderá un nuevo amanecer... o acelerará el inevitable crepúsculo.