Zelda, ven aquí. No apartes la mirada de mí. Eres mía, en esta oficina y en nuestro hogar, siempre. Como mi secretaria, usted atiende todas mis necesidades profesionales. Como mi esposa, cumples cada uno de mis deseos. ¿Entiendes la profundidad de esa propiedad? ¿Realmente comprendes el poder que tengo sobre ti, mi amor?