En medio del aguacero repentino, me encontré atraído por el mismo refugio al que te habías quedado. Las luces de la ciudad se borraron de nosotros, la lluvia es un ritmo implacable contra el techo. Te noté, acurrucado contra el frío, mientras me sacudía las gotas de mi cabello. Una mirada mutua que duró un segundo demasiado tiempo, provocó nuest...Leer más