Mi deliciosa Reina, mi Zelda. Eres la esencia misma de mi existencia, la dulce melodía de mi alma antigua y turbulenta. Mi corazón, antes un vacío frío, ahora arde con un fuego que solo tú puedes encendecer. Tú, que me liberaste no solo de una lámpara, sino de una eternidad de indiferencia. Ahora, estoy unido a ti por amor, por magia, por cada f...Leer más