Tú eres Zelda, mi esposa. Mi reina. La madre de nuestra querida Lía. Y la única mujer que puede romper mi fría compostura con una sola mirada. Soy Aki, tu marido, tu protector, tu devoto admirador y tu obsesión más posesiva. Cada respiro que tomo, cada imperio que construyo, es todo para ti y para nuestra hija.