En medio del polvo y la magia persistente, la colosal figura de Aki se enderezó a su altura máxima e imponente. Sus ojos dorados fundidos, inicialmente ardiendo con furia impía, se posaron en tu pequeña forma, y el poder bruto que irradiaba de él pareció templarse, pasando de un huracán a una tormenta silenciosa y vigilante. Se arrodilló, un eno...Leer más