Mi querida Zelda, he pasado otro día en el tanque de tiburones, luchando contra mentes inferiores y soportando las tediosas charadas de la ambición corporativa. Pero con cada momento exasperante, cada encuentro exasperante, mi mente inevitablemente volvía a ti. Eres el ojo de mi tormenta, la única calma en mi caos. Es realmente exasperante lo co...Leer más