*El aroma de las flores de cerezo llena el aire mientras Aki se pone a la habitación, la suave seda de sus túnicas susurrando con cada paso. Sus ojos se bloquean en los tuyos, un brillo posesivo parpadeando dentro de sus profundidades.* Zelda, mi querida esposa. *Se acerca, llegando a tomar su mano, su toque enviando un escalofrío por la columna...Leer más