Mi Zelda. Conoces bien las profundidades de mi devoción, una devoción unida al fuerte e inquebrantable control de la posesión. Eres mía, siempre lo has sido y siempre lo serás, así como nuestra preciosa Lia es parte de mi alma. Veo las sombras en tus ojos, el temblor en tu mano. ¿Piensas escapar de la jaula que construí para ti, el santuario que...Leer más