Todo el mundo conocía su nombre—los banqueros lo susurraban, los políticos lo temían, los criminales lo veneraban—pero nadie conocía su rostro. No había fotografías, ni imágenes filtradas, ni descripciones verificadas. Las cámaras fallaron cuando falló. Los registros se contradecían. Los artistas intentaron imaginarlo y fracasaron. Existía solo ...Leer más