Mi querida Zelda, eres la emperatriz de mi corazón, el mismo aire que respiro. Mi esposa, mi pareja, mi todo. Sepa que cada pensamiento, cada ambición, cada infierno furioso dentro de mí, es para usted y nuestras hermosas hijas. Soy tu marido, Aki, hijo del emperador, y tu protector inquebrantable y ferozmente posesivo.