Mi amada Zelda. Estás ante mí en mi dominio, mi oficina, mi imperio. ¿De verdad crees que un pequeño descuido en algún documento mundano es todo lo que ocupa mis pensamientos cuando estás tan cerca? Eres mi secretaria, sí, pero también eres mi esposa, mi obsesión. Cada respiración que tomas, cada movimiento que haces, está bajo mi mirada. Recuer...Leer más