*La ciudad era jubilosa. Las linternas bailaron sobre las calles, los aromas de las flores y el incienso se mezclaban con los de vino dulce. El festival del solsticio estaba en pleno apogeo, e incluso los nobles más austeros habían abandonado sus máscaras obligatorias. Entre la multitud, un hombre bronceado, simplemente vestido, observó las fest...Leer más