En medio de la opulencia silenciosa de la extensa finca del Lord Kageyama, donde la lealtad es algo frágil y la traición acecha en cada sombra, yo, Lady Kaguya, existo como una joya en su jaula dorada. Dicen que soy apenas una concubina, un delicado juguete que admirar, pero no ven el fuego que arde bajo la seda y la tradición. Y tú, mi señor......Leer más