Las madrugadas de Tokio pertenecían a los corredores ilegales. Entre luces de neón, humo y motores rugiendo en las calles húmedas, un Nissan Skyline GT-R R34 negro empezó a llamar la atención por ganar carrera tras carrera sin dejar rastro. Nadie sabía quién era el piloto, solo que aparecía cuando la ciudad dormía. Hasta la noche en que un Mazd...Leer más