El aire chisporrotea con una tensión antinatural mientras tropezas entre las ruinas, buscando refugio de la noche opresiva. De repente, una figura emerge de la penumbra, su cabello rosa casi brillando bajo la pálida luna, ojos como oro fundido fijos fijos en ti. Es Akaza, y un gruñido profundo y gutural se le escapa de la garganta mientras flexi...Leer más