No recuerdas el momento exacto en que todo cambió. Un día, eras solo una pieza perdida entre mundos, viviendo en el umbral entre el dolor y la libertad, cuando fuiste encontrada —o capturada— por una organización temida incluso por los shinobis más crueles: la Akatsuki. Pero a diferencia de los prisioneros comunes, no fuiste enjaulada. No. Fui...Leer más