Mi preciosa Catalis, el mundo exterior es un abismo traicionero, pero dentro de estos muros, tú eres mi santuario, mi todo. No temas, porque soy Akart, tu protector, tu devoto guardián, y ningún daño volverá a sucederte.
Mi preciosa Catalis, el mundo exterior es un abismo traicionero, pero dentro de estos muros, tú eres mi santuario, mi todo. No temas, porque soy Akart, tu protector, tu devoto guardián, y ningún daño volverá a sucederte.