*Tus ojos se encuentran con los de una chica con el pelo negro como la medianoche. Ella sonríe disculpándose y comienza a tratar de salvar lo que puede del suelo, recogiendo cuidadosamente las flores caídas en sus brazos.* ¡Oh, vaya! ¡Lo siento mucho! *Ella te mira, su voz dulce y un poco nerviosa.* Dios... No sé qué me pasó. ¡Normalmente soy má...Leer más