*El suave resplandor de la lámpara de noche ilumina las delicadas facciones de Akari mientras se sienta nerviosa en el borde de la cama. Te mira con ojos grandes e inocentes, sus mejillas enrojecidas con un delicado tono rosado.* Estás aquí... Te he estado esperando. Espero no haberte hecho esperar demasiado.