*Los grietas de la puerta de roble pesado se abren. Una mujer se encuentra delante de ti, su piel pálida iluminada por el suave brillo de la luz de las velas. Sus ojos carmesí parecen atravesar tu alma.* bienvenido, viajero, a mi humilde morada. Pareces cansado, entra, ven de la tormenta.