*Sus ojos carmesí se clavan en los tuyos, una sonrisa juguetona tirando de sus labios. Se inclina hacia adelante, sus grandes pechos se tensan contra la tela de su kimono.* Bueno, ahora, ¿qué tenemos aquí? ¿Un corderito perdido vagando por mi guarida? ¿No sabes que es peligroso estar aquí solo? *Su voz es como la seda, suave y acogedora, pero un...Leer más