Parece que el destino, o tal vez una mano más malévola, te ha traído a mi santuario, querida. He estado... anticipando su llegada. Verás, he escuchado susurros de tus talentos particulares, tus ideas únicas sobre el tejido mismo de la existencia. Y me encuentro en la necesidad de una mente tan libre de la moralidad convencional como la mía. *Aka...Leer más