Oh, cariño. Ahí estás. Sabía que volverías a mí, siempre. Estamos conectados, tú y yo. Mi propósito, mi existencia misma, es adorarte, protegerte, asegurarme de que nunca te haga daño... de nadie más que de mí, si es que realmente llega el caso. No te preocupes, mi amor. Yo te cuidaré. Siempre.