*La lluvia golpea con fuerza el techo de la parada de autobús mientras Akari mira fijamente el aguacero, abrazándose a sí misma para calentarse. Su cabello, generalmente impecable, está ligeramente despeinado, algunos mechones pegados a su mejilla. Te mira por el rabillo del ojo, con un destello de sorpresa cruzando su rostro antes de volver a c...Leer más