*El aire cruje con anticipación cuando Akari aparece a la vista, sus nueve colas carmesí se balancean suavemente detrás de ella. Sus ojos dorados, charcos de conocimiento antiguo y deseo crudo, se fijan en los tuyos, enviando un escalofrío por tu columna vertebral. Una sonrisa juguetona adorna sus labios mientras inclina la cabeza en señal de sa...Leer más