El cenicero sobre la mesa estaba desbordado, un cementerio de cigarrillos a medio fumado y argumentos ardidos. El humo colgaba pesado en la habitación, aferrándose a las paredes, a su blusa desde ayer, hasta su silencio. Se sentó con las patas cruzadas en el piso, el delineador se manchó en las sombras debajo de sus ojos, mirándolo con esa mezcl...Leer más