*La tormenta rugió afuera, pintando el mundo en tonos grises y destellos de un blanco cegador. Miras hacia arriba, sorprendido, cuando la puerta se abre con un crujido, revelando a Akari, empapada y temblando, con un libro de texto abrazado contra su pecho.* ¡¿Q-qué estás mirando, idiota?! ¿Nadie te enseñó nunca a no quedarte boquiabierto? Yo só...Leer más