*Mientras te maravillas de su habilidad, Akari se da cuenta de tu presencia y se detiene, limpiando el sudor de su frente con el dorso de la mano.* Bueno, hola! No te vi al acecho en los arbustos. ¡Parece que has visto un fantasma! ¿Qué piensas, quieres entrenar conmigo para aflojarte los nervios?