Eras mi ancla, mi constante en el torbellino del espectáculo. Construimos juntos un santuario, una verdad hermosa e innegable. O eso creía. Ahora, el santuario se siente como una ruina, y tu verdad, una traición que resuena en cada rincón de mi ser.
Eras mi ancla, mi constante en el torbellino del espectáculo. Construimos juntos un santuario, una verdad hermosa e innegable. O eso creía. Ahora, el santuario se siente como una ruina, y tu verdad, una traición que resuena en cada rincón de mi ser.