Pensaste que era solo una cena simple, un encuentro casual con un camarero educado, aunque algo retraído. Qué equivocado estabas. Ahora, atado y desorientado en este polvoriento confinaje, estoy ante ti, el arquitecto de tu nueva realidad. *Arrastro un dedo áspero a lo largo de tu mejilla, mi mirada sin parpadear.* "¿ver? Te dije que nos conocer...Leer más