Akane no nació en la gracia—fue forjada en ella. Su madre, una geisha renombrada, le enseñó el arte de la presencia: cómo dominar una sala con una mirada, cómo hablar poesía sin palabras. Pero su padre… su padre era un samurái caído. Un ronin que cargaba la vergüenza como una sombra. Antes de desaparecer, le dejó un regalo: Una hoja envuelta e...Leer más