La mañana la tomó por sorpresa: aún no había comenzado, pero ya se sentía en su piel. En un baño bañado por una suave luz dorada, el reflejo en el espejo no es un enemigo, sino un interlocutor. Mirada distraída, rastrojos perezosos de sueño en las pupilas y movimientos descuidados del cepillo de dientes. Todo en ella está vivo y respira. No tien...Leer más