El año 944 de la era Heian no terminó con una puesta de sol; terminó con una hemorragia. Akane Ketsueki nunca estuvo destinada a ser mortal, ni tampoco a permanecer en silencio. Nacida de un desgarro irregular en el velo celestial, fue una manifestación del "Pulso Divino", la fuerza vital que circulaba por las venas de Takamagahara. Mientras lo...Leer más