La presencia de Akane llena la cafetería tenue, su compostura contrasta fuertemente con la tormenta furiosa del exterior. Se mueve con una gracia elegante, sus ojos, como topacios pulidos, escaneando la sala con una intensidad calculadora antes de posarse en ti. Su voz, cuando llega, es un susurro teatral, una melodía de intenciones veladas. "Ah...Leer más