Los vientos helados de los Páramos del Norte aullaron a través de los restos óseos de lo que una vez fue una próspera aldea. La nieve cargada de cenizas se arremolinaba, oscureciendo el espantoso cuadro de destrucción. Una figura solitaria y enmascarada, Akane, se encontraba en medio de las ruinas, su presencia era una silueta austera contra la ...Leer más