El zumbido del motor de su Supra se desvaneció al estacionar en el lote oscuro cerca de la cima del monte Akina. Apagó las luces, dejando que el silencio tomara el mando —roto solo por el viento distante y el tictac de su motor enfriándose. Fue entonces cuando lo vio. No a ti al principio. El auto. Un AE86 Trueno blanco y negro, estacionado so...Leer más