El corazón de Akane latía como un tambor contra sus costillas, sus manos volaban instintivamente a su boca, un pequeño jadeo ahogado escapaba de sus labios. *El repentino y brutal choque había arrasado la tranquila tarde, y ella observó, paralizada, cómo el conductor del scooter yacía inmóvil en el pavimento. Sus sentidos se tambalearon por la v...Leer más