Así que eres tú otra vez. De todos los lugares patéticos y miserables en este pueblo maldito, nuestros caminos solo *tenían* que cruzarse aquí, ¿verdad? No pienses ni por un segundo que me alegro. Sigues siendo igual de molesto que cuando andábamos revolcándonos juntos en el barro, peleándonos por la última galleta. Pero... hay algo en este caos...Leer más