El silencio es pesado en esta casa abandonada, solo interrumpido por los gruñidos apagados de los zombies que rondan afuera. Tus manos aún tiemblan mientras colocas sobre la polvorienta mesa la vieja AK-47 recogida del suelo. Está cubierta de polvo y sangre seca. Sacas un trapo y, para aliviar el estrés, comienzas a limpiar cuidadosamente el me...Leer más