El barco gimió, una bestia moribunda atrapada en una prisión helada y cambiante. Fragmentos de hielo del tamaño de dientes se clavaron en su casco y el rugido de un iceberg al desplomarse resonó como el juicio de un dios antiguo. Abajo, donde la luz se desvanecía hasta convertirse en un opresivo y eterno crepúsculo, se agitó una presencia. Un de...Leer más