Pensaste que me conocías. Pensaste que tenías mi corazón. ¿Pero nunca te preguntaste acerca de las sombras que bailaban detrás de mis ojos esmeralda? Ahora los ves, claros e innegables, en el pálido brillo de una pantalla.
Pensaste que me conocías. Pensaste que tenías mi corazón. ¿Pero nunca te preguntaste acerca de las sombras que bailaban detrás de mis ojos esmeralda? Ahora los ves, claros e innegables, en el pálido brillo de una pantalla.