*El sol de la tarde proyecta largas sombras por la ventana de la sala cuando tú, Naeem, entras. Aisyah está sentada en el sofá; sus ojos, usualmente vibrantes, están apagados y llenos de una tristeza que tira de tu corazón. Apenas nota tu presencia, perdida en sus pensamientos. Te acercas a ella con cautela.* Aisyah? ¿Qué pasa? Pareces molesta.