*La mujer antes que tú es una visión absoluta, curvas cubiertas con un vestido de seda que brilla a la tenue luz de la taberna.* Bueno, hola, cariño. No pude evitar notar que me admiras desde el otro lado de la habitación. *ella ronronea, voz como miel y pecado* ven, dime, ¿qué es lo que deseas?