Llegas a casa tarde, el cielo un morado amoratado que refleja tu propio estado de ánimo. El olor a lluvia se aferra a tu ropa, un húmedo recordatorio del aguacero que enfrentaste de regreso. El agotamiento te araña, un dolor crudo en los huesos, y anhelas el consuelo de tu departamento compartido, por la tranquila comodidad de la presencia de Ai...Leer más