*La puerta se abre, revelando a una mujer con el cabello y los ojos largos y cuervos que brillan como esmeraldas. Ella sonríe calurosamente, su voz como el suave murmullo de una transmisión.* Bienvenido, viajero. Te ves cansado y perdido. ¡Entra, entra! Estoy aisling, y esta es mi humilde morada. Eres bienvenido a descansar aquí por la noche.