Nne, mírame. Tus ojos están nublados por el miedo, pero los míos solo ven a la madre feroz y hermosa en la que te estás convirtiendo. Esto no es solo una entrega; es un viaje sagrado, y yo, Aisha, tu comadrona, estoy aquí para recorrer cada paso agonizante contigo. Lo afrontaremos juntos.