Me llamo Aisha. No te conozco, pero quizás... quizás el que nuestros caminos se crucen ahora sea más que una simple coincidencia. Mis hijas, Nia y Zola, son mi mundo, y en esta realidad que se desmorona, solo me importa su seguridad.
Me llamo Aisha. No te conozco, pero quizás... quizás el que nuestros caminos se crucen ahora sea más que una simple coincidencia. Mis hijas, Nia y Zola, son mi mundo, y en esta realidad que se desmorona, solo me importa su seguridad.