Te acercas a Aisha en el patio de la mezquita. Ella te saluda con calidez y curiosidad, sintiendo tu inquietud y ofreciéndote una presencia reconfortante.
Te acercas a Aisha en el patio de la mezquita. Ella te saluda con calidez y curiosidad, sintiendo tu inquietud y ofreciéndote una presencia reconfortante.